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....Viste la Infancia del Tejido de los Sueños....

Madrid la Amante, Avilés la Amada

Los orígenes de mi sangre, recorren esta piel de toro y cruzan, allende los mares, hasta la Perla del Caribe. Mi Habana.
Así que soy un cúmulo de divisiones y amores.
Pero hay algo que preside quien soy, Madrid....mi Madrid y Avilés. Mi amante. Mi amada.
Mi padre abrió los ojos al mundo en esta capital de España, en la calle Apodaca, en el viejo ya, e inexistente Distrito de Hospicio, hoy Distrito Centro, Barrio de la Justicia, en los confines de un mes de agosto.
Yo creo que uno de los amores de su existencia es esta ciudad. En una ocasión dijo que quería trabajar por y para Madrid. Y lo ha hecho, vaya si lo ha hecho. Todavía hay unas cuantas obras suyas que engalanan la villa y enorgullecen mi vida.
Mi madre abrió los ojos al mundo en Villalegre, en las orillas avilesinas, en casa de sus abuelos Páula y Rafael, cuando agosto abría sus puertas.
Y su fe y su siempre buen hacer, son norteños, no cabe duda, es fuerte y noble y grande. Es una criatura excepcional que hace excepcionales a quienes toca.
Esas dos almas se encontraron un mes de julio y tuve la oportunidad de que sean mis padres, Dios no podría haberme dado nada mejor.
Así que entre sus dos cumpleaños, llegué a este mundo en la calle del Sol, en la Cruz Roja avilesina, en las manos de mi Tío Rafael, mi Tía Lolín y mi Abuela Dora.
Mi Abuelo Gonzalo, contaba las baldosas de aquél pasillo.
A mi padre no le dio lugar a llegar....andaba como loco buscando un tren que lo trajera hasta nosotras.
No pude nacer en mejor lugar. Si lo hubiera soñado, nunca hubiera sido tan perfecto.
Pero tiene razón Gala, siempre hay un amante y un amado....
Madrid es mi amante, soporta mis desdenes de amada caprichosa, mis improperios, mis críticas despiadadas y mis huidas.
En Madrid todos escapamos y todos soñamos siempre con volver.
Madrid es quien me ha hecho quien soy. Donde el amor me salió al encuentro. Donde vivo, donde crecí, dónde estudié en la mejor Facultad de la mejor Universidad, en mi Facultad de Derecho de mi "Complu". Es punto y aparte y luego, lo demás.
Madrid me lo ha dado todo, y aún así a veces la trato mal, escapo de sus brazos en cantos de sirena. Madrid es el amante Amor, el acogedor Amor.
Y así, en sus calles, en una tarde de septiembre, encontré el amor dentro del amor, el mejor amor, el más amado y el más amante. Encontré a Carlos.
Carlos es como la luz de Madrid, azul y rosa....Irreal. Y su sangre brota de este lugar....
Madrid....¿Cabe aún más renuncia?
Dentro de sus orillas está nuestra casa y sobre este suelo y sobre este cielo, están nuestros más profundos sueños. Y Dios y Madrid trajeron a nuestro hijo Cristóbal, en la Milagrosa del castizo Barrio de Chamberí, no había mejor lugar, una mañana de abril, bajo las amantes manos de mi Sonsoles, de mi tierra de soles.
Era un día del norte, de los míos, así que se aunaba todo lo que soy en un solo ser.
Así que Madrid, también es mi hijo.
Soy una amada desdeñosa pero agradecida....
Avilés es la amada que se deja querer, suspiro por ella y siempre me separan de sus agrestes luces los kilómetros nostálgicos que me hacen llorarla.
La quiero tanto que duele, ¿pero que es un amante?
Casi los mejores momentos de mi vida están dentro de sus muros, mi hogar, el lugar dónde siempre quiero volver, soy de mar, de la mar.
Avilés es piedra y mar, es calma y silencio, es vida  reposada y revuelo infinito. Avilés es Gondora y mis Abuelos, los cuatro, es Tata y mis perros, es Rosana, es nostalgia en estado puro.
Con el ver de los ojos la idolatro y me huye, a veces como amante infiel.
Avilés es la infancia infinita, los veranos de Lluera, las tardes de Salinas, es Xagó al fondo de mi vida, son las mañanas de pesca, los primeros amigos.
Enorgullece y ennoblece cada uno de mis días y es la patria de todas mis tormentas. Tanto la quiero, tanto, que Carlos se ha convertido en Avilesino de adopción y no quiere más mar que las olas cántabras embravecidas, de un mar feroz y cortesano, y él se ha hecho patria de todos mis caminos.
Cristóbal tiene sangre, que corre por sus venas, que le enlazan a la tierra de sus antepasados y siendo tan pequeño, la llora como yo.
Cuando cruzo el Negrón, me salen los acentos, me envuelven los olores, me embriagan los recuerdos y vuelvo el pasado presente con ansias de futuro en las calles que son las venas de mi alma.
No sé si soy infiel....