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....Viste la Infancia del Tejido de los Sueños....

Como un Mar que no Cesa

Paris 2010
  Soy la piedra cansada del camino doliente, la roca que la mar orada en cada amanecer, y aún en pie.

Desde el día 17, viernes, me he sentado al borde de mi vida, para que las horas corran, se entremezclen y me abandonen, sobre el gélido febrero de Madrid. No me gusta febrero. No, no me gusta.

Mientras el Dr. Viamontes, Paco, nos enseñaba el tumor de mi Padre en la planta -1 del Hospital de la Princesa de mi Madrid, mi mente se iba vagando hacia una mañana de Primavera, en verdad no se bien porqué precisamente esa mañana, cuando yo a penas levantaba un palmo del suelo y el sol acariciaba la calle que más memoria de mi tiene, con olor a azaleas .... Y oía a mi Padre con toda nitidez. ¿A que no me ganas?

Corríamos desde la puerta de nuestra casa de Peñascales hasta la Iglesia; Sé hasta que llevaba puesto, un pantalón gris y una camisa blanca, inmaculada, y su melenita al viento, corría y corría, detrás de mí, dejándome -Siempre- ganar hasta la misma entrada de La Sagrada Familia.

Le miraba a los ojos, intentaba saber que le salvaría la vida, que lo haría por mí aunque yo no le importara, que sus horas de estudio, que sus manos, se posarían en el delicado cuerpo de mi Padre y me lo devolvería, un día más, un mes más, un año más....Yo quería certezas, garantías, porqués. Él...El me ha dado la lucha.

Hace ya mucho tiempo que me siento en descuento, como viviendo algo que a penas puedo soportar, supongo que es negar quien uno es cuando no sabe cómo asumirse.

El eco de risas de otros tiempos, me ahoga cada día que vivo.

Nos veo a los tres juntos a cada paso del camino, en cada pliegue de quien soy, en cada caída, y en cada palabra.

Yo con mi Padre tengo secretos. Secretos que él jamás le ha contado a nadie y en él habitan.
Ha sido un cómplice callado, sereno y en mis horas.
Digamos que he sido víctima de infantes fechorías....
Los dos....los dos.

Mi Padre tiene muchos defectos....hay que aprenderse a cada borde, eso no le resta mi amor por él.
Sé que él piensa, a veces, que quiero más a mi Madre, recuerdo que cuando me lo dijo me hizo mucho daño, porque, simplemente, no me entendió. Yo sólo contesté que no era del todo cierto, es sólo que ella me necesita más. Y así era, y en muchos momentos de mi vida, así ha sido.
Pero siempre les he querido, a cada uno, en el papel que la vida les dió, esquivo y diferente.
Cada uno ocupa una parcela, un lugar en mi mundo, una pieza en mi puzzle sin el que no sé vivir.

Así que mientras nuestro Doctor, de la tierra roja y caliente que dió a luz a mi Abuela, buscaba en aquella habitación la mejor fotografía del desastre, para ver cómo acabar con él....,

Yo nos veía trepando, llenos de risa, el ancestral, el irreal sueño de Abu Simbel, en un atardecer ardiente de pocos años atrás sobre la inmensidad enamorada de Egipto, despreocupados y fragantes de todo lo que la vida, y no bueno, habría de traer.
O en aquella noche, cantarina de azahares, granadina, O sobre el frío Astur, en nuestro pequeño coche, O en las calles encaladas de Moguer donde amé aún mas a Juan Ramón Jiménez ....O en Sevilla....O en aquél verano cálido de Huelva, cuando se oían los ecos de una Soleá en la boca de Juan,.... O a la caza del sempiterno huevo de Nueva York....O las mil horas de baile, copas y madrugada de Kusadasi....O los 18 kilómetros diarios de caminata, sólo soportables gracias al Gingseng y la Levadura de Cerveza, de China y sus enigmas....
O en el Perelló riñendo con mi Padre a los escasos 23 meses de mi vida, o cuando mi Padre me daba vueltas y más vueltas para de su mano llegar al Altar....
O en su desolación cuando en quien él confiaba para mi primer empleo, le fallaba....
O cuando yo iba a ver sus obras, con mi babero puesto, ante tanta belleza....
O en esa pequeña nota que aún guarda en su Agenda, "Paco, ha llamado tu hija....Ha terminado la Carrera"....
O cuando yo estaba poniendo nuestra casa, y él cerró mi calle para subirme un mueble que era mi capricho.

El Doctor veía al hombre. Yo....yo sólo veo a mi Padre.

Sé que mi Padre tiene los pies de barro, lo sé, pero para mí, es el Héroe de muchos, de infinitos de mis días....Cuando llegaba, cansado, en la noche, me arropaba, si no, yo no podía dormir....Y ese olor, el suyo, envolvía la estancia, el aire amable, alegre y despreocupado de mi hogar y mi infancia.

Mi Padre es mi camino silente....

Desde que él está enfermo me ahogo, le miro y me ahogo....Y le abrazo en el silencio de cada una de mis noches y brindo en la madrugada por cada día más.

Su papel en mi vida es cómo un guión sin letra,  y con admiración.
Su existencia, hace la mía posible.

Espero que este viaje en el que nos adentramos, dónde la Ítaca de Kavafis es una Ensoñación, aborden al camino sólo días de sol, y los vientos nos sean, tan sólo favorables....
Será un Honor

Hay un Tiempo para reír y un Tiempo de llanto
Hay un Tiempo feliz y un Tiempo para el silencio
pero también hay un Tiempo Infinito, una Ola quebrada
Un porqué que no llega, un Aliento a deshora
El eco de la risa, el rayo que no cesa, de quienes fuimos....somos, y nuestro caminar

Y Dios
Y el porqué de los días 
Y el porqué de las horas


2 comentarios:

María

Por desgracia te entiendo perfectamente. Nadie puede decirte que todo va a salir bien y eso te va ahogando poco a poco el alma. Se que mis palabras no pueden ayudarte, lo siento muchísimo, pero créeme, todo se va poniendo poco a poco en su sitio. Un fuerte abrazo y mucho ánimo

Ana Gómez-Angulo

¡¡¡¡¡¡¡¡sin palabras.......maravilloso!!!!!!!!animo...muchos besos

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