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….Viste la Infancia del Tejido de los Sueños….



La Malquerida


Cuando pienso en el Amor, pienso en San Pablo.

Y vienen a mi mente, en la marea del silencio, sus palabras, en oleadas quietas y sonoras.

El Amor de Dios, el Amor humano, el Amor.

Ese Amor puro y limpio, que no conoce fines, ni formas, ni fragmentos, que no lleva cuentas del mal, que goza de la Verdad, que cree sin límites, que espera sin limites, que no se engríe .... que no es maleducado ni egoísta, que no presume.

Y luego, vuelvo a la vida, y sus devenires.

Soy la afortunada sombra, la siembra de una impronta .... De la renuncia firme, sin vacilaciones, descarnada, de mi Tata, hasta el fin del fin de sus orillas, al lado ciego de su Alma.
Del infinito de mis Abuelos y su Amor, de la fragua ardiente de mis Padres y su perpetuo ejemplo, sin sombra, donde un día, como en nuestro Reino, una vez, jamás se puso el sol.

He conocido el Amor .... he caminado entre sus ramas, al centro, a la alameda, entre jazmines y en su escarcha, me ha abrazado, se lo que es, se ha sentado conmigo y no a mi vera, y en sus gestos, he descansado la frente de otro tiempo.
Mis ojos lo han mirado, en su sacrificio, y en su vida, como un sello anclado al papel que lo enamora, imperecedero, a la debacle de la vida y de sus hordas. 
Es Un legado, es, El legado.

Hasta tus ojos .... no hubo Amor, sólo malquereres, a medias, a deshoras, de formas, desbordadas y sin tiento, mentiras disfrazadas de burbuja. Amaneceres borrados, por inciertos, infinitos, volados en un sorbo de palabra. Desaparecidos, huérfanos de nada.
Por aquello de ser, más bien disculpa que reproche, habré de repetir .... a su Manera.

Te quiero, no a pesar de, te quiero con .... y en eso, consiste todo .... TODO .... Todo ....
Y del todo, la palabra.

Hay un Amor distinto, que se vuelve tu sombra y te proclama, que convierte tus días en miradas, y comparte las Almas que nacieron; a veces, mareas de dudas, a veces, febriles madrugadas.

Del otro Amor, desasosiego solo sé. Los dedos se hacen huéspedes y huyen de mis manos, ¡Cuantos sobran!.
Será verdad aquello del tren y sus estaciones, a veces, tan llenas de paradas.
Será, quizá, que soy muy exigente, eso ocurre cuando el amor mira de frente. Será cuestión entonces, de volver verdad la ecuación, y darse cuenta.
A veces, sólo algunas veces, en esta vida loca de cruces de caminos sin stop, sin mapas, de banderolas, de pandereta y mentiras fatuas, el Amigo, es sólo una falacia.
Se basaba en tu Amor y no en el suyo ....
Por aquello de estar en lugares equivalentes, acabas por pensar que ya te quieren.
Cuanta hipocresía vestida de gasa desolada, cuanta estupidez y cuanta lástima.

Y un día, y un después y un luego, hay un Amor que te completa, que te da nombre y te dibuja, que te mira con tus ojos y tus lágrimas, que vuelve Luz la senda tortuosa, que llena tu vida de palabras, de otro idioma, amado y diferente, donde eres el Sol de su Infinito.
De pasos trémulos, y vierte, a raudales, borbotones, indeleble, en la piel que lo habita y te comparte, la esencia, el centro, el fondo, el misterio, y la quebrada. Y es la cicatriz perenne de tu Alma.

Me quedo en la Tierra Fértil del Amor pasado, de quienes me concedieron la fe de ser quien vivo,
Me quedo con las Manos que me amaron, sin esperar de mi, ni una centésima,
Me quedo con mi Amor y con tus ojos.
Y me quedo en los pasos que comienzan, la vida, la senda y su destino.
Que Dios me guía con su Amor inmenso, no más para ser quien ya no he sido, para ser quien soy y mis olvidos, para ser quien seré sin mi memoria.
Me quedo con los sueños, del Amor vivido.

A veces, sí, sí, a veces .... ante ciertas cosas, debiéramos saber usar un Este, un Ese o un Aquel.

Repliego velas, me gusta más mi barco y sus verdades
Me gusta el ancla que me ata, a la bondad real de mis Amores

Es sólo Mi Silencio, y Sus Palabras




Semana Santa....El Jardín de Lucía

Llegamos a tierra Astur.
 Atravesar el Negrón tiene efectos narcóticos en mí. Entro en fase Rem. 
Asturias es mi bálsamo de heridas.

Es cierto que, lamentablemente esta Semana Santa la hemos tenido accidentada. Nada que no tenga arreglo, a Dios gracias. Nada que el amor no pueda superar. Nada. 
Las lágrimas que traen consigo la risa. El mal no merece, a penas, más.
El sol de la primavera nos baña, nos inunda, nos ha acariciado cada uno de los días que sobre esta amada tierra, que sobre este ancestral suelo, hemos pasado.

Carlos y Cristóbal aprovechando con mis padres a bañarse y darse paseos de sidra y gambón sobre las Conchas de Salinas y en la ensoñación que es Xagó.
Este Cantábrico mar nuestro que envuelve y nace a los asturianos.

Cristo al fondo de todas nuestras calles, con su sufrimiento, en nuestro nombre, derramándose en nosotros.
Cuando yo era niña, incluso en la adolescencia, la Semana Santa me producía no sé si miedo, respeto o lejanía.
Hoy me acerca, a través de los ojos de mi hijo, aún más -si cabe- a Dios.
Cristóbal habla a "Sususito" como si estuviera sentado en nuestra casa, (Y digo en sentido literal, porque estar, está). Y al fin, comprendo la frase Bíblica de Jesucristo.
Es connatural a él contarle hasta los "Ubus" (Sugus) que toma, o simplemente le pide perdón ante sus inocentes fechorías de infante en vuelo.
Nada mundano y absurdo, estúpido y material le alcanza. Esta es la pureza del Amor. Y la del Alma.

En la Pascua Astur, le vestí con esos ropajes de mi tierra amada, y de su mano me fuí a pasear, a desmenuzar como tantas veces sus empedradas calles, sus bucólicos soportales, su alma.
En mi memoria, en mi esencia, en mi alma, mi Abuelo, cuando orgulloso me llevaba vestida a mí en verdes y azabaches, en aquella míticas carrozas, que recorrían el Ayuntamiento avilesino desde una punta a otra.
Aquellas serpentinas, aquellos colores, aquellos caramelos con sabor de cielo, aquella vieja goxa....Y el vino....Y el bollo....
Aún percibo el olor de aquellos tiempos, con perfecta nitidez de infancia desperezada.

Hoy Rosana también está conmigo. Entonces lo estaba, vestida como yo....y con la misma distancia de estatura que aún nos separa.
No puedo explicar que reconfortante esencia me envuelve.
Es lo mismo....Y es tan diferente....

La noche que abandono las astures aguas, las luces de la Ría....me siento con ella sobre la plaza que siempre hemos llamado, del Dulcinea, en honor a un viejo café en el que pasamos gran parte de nuestra adolescencia.

Sobre el cielo avilesino, los fuegos, voladores coloristas sobre un cielo profundo en cúpulas de norte.

Sobre los ojos, la Iglesia recién restaurada, majestuosa y en esplendor de Los Padres. Entorno los ojos y veo a mi abuela subir cada peldaño de mi mano, con su minúsculo reclinatorio de terciopelo verde bordado....Que gran Dama. Dios mío. Que gran Dama.

Sobre el alma, esa cercanía en calma, de sosiego, de saber que estoy con quien yo quiero. Que me guarda, que sabe quien soy y que me espera. Ese olor familiar de alma en el Alma. Rosana.

Y sobre nuestra mesa....El Jardín de Lucía. Un albariño suave, delicado que envuelve esta pronosticada despedida, que me llevará de vuelta a los madriles en el sabor agridulce de la madrugada.

Y mi último beso, el que cierra la puerta de mi casa....Ese, ese es para Tata.